EL PEREGRINO Un acontecimiento extraño de aquella época que nos llamaba mucho la atención a los chavales y nos divertía era la llegada de un peregrino que fue varias veces por el pueblo. Para nosotros los chicos, que tantas cosas desconocíamos, aquello era como un teatro de la vida, un entretenimiento nuevo que ver y oír en este mundo perro. El peregrino solía ser un señor con barbas largas, pues no tendría ni para pelarse. Llevaba un zurrón y una gran cruz colgada del cuello y recorría el pueblo diciendo que iba camino de Santiago para cumplir una gran promesa con el santo o con la cruz de Caravaca [1] en Murcia, donde se veneraba una cruz muy milagrosa: la gente hacía promesa de ir a verla en peregrinación y se ponían mientras tanto ...