MI PRIMERA ESCUELA Mi primera escuela fue la de párvulos, que entonces se llamaba de “los cagones”. La maestra era Doña Carmela Góngora Ortiz, una estupenda profesora casada con Don Juan Rull Casado, que luego sería mi último maestro en el pueblo. La escuela de Doña Carmela estaba en un piso alto con bastantes escaleras y tenía un enorme balcón lleno de macetas con muchas flores que ella cuidaba con esmero. De Doña Carmela Góngora recuerdo estupendamente cómo se subía al estrado de madera, donde tenía su sillón y una mesa grande llena de objetos, mientras nos hacía callar a todos, aquella chiquillería tan joven y traviesa. A esas edades prácticamente no se hacía nada en los colegios, básicamente la maestra nos entretenía, pero muy pedagógicamente, para que aprendiéramos los nombres de las cosas conforme las levantaba con la mano: nos enseñaba una llave y todos gritábamos: “Eso es una llave, señorita profesora” . Después nos enseñaba otro...